Sexta edición de la Carrera Chilchota: una meta compartida que nos hizo vibrar
El pasado 7 de septiembre de 2025 vivimos algo más que una carrera. Vivimos una mañana llena de emociones, abrazos en la meta, lágrimas de orgullo y miles de historias cruzando la explanada de la Torre Eiffel en la Plaza del Amor en Gómez Palacio, Durango.
Más de 3 mil corredores y sus familias se reunieron para celebrar la sexta edición de la Carrera Chilchota, confirmando que este evento ya no es solo una competencia deportiva: es una tradición que une a la comunidad.
Desde muy temprano, el ambiente se sentía distinto. Niños con nervios y emoción, papás ajustando agujetas, grupos de amigos tomándose fotos, colaboradores portando con orgullo los colores de la empresa. Cada rostro tenía una historia. Cada número, una meta personal.

El momento histórico: el debut del 21K
Esta edición marcó un antes y un después con la incorporación de los 21 kilómetros.
Durante años vimos crecer a nuestra comunidad runner. Corredores que comenzaron con 5K, que se retaron en 10K y que soñaban con dar el siguiente paso. Escucharlos fue clave. El 21K nació de ese diálogo, de ese deseo compartido de ir más lejos.
Y así fue.
Verlos cruzar la meta después de 21 kilómetros de esfuerzo, preparación y disciplina fue un recordatorio poderoso de lo que representa esta carrera: superación personal.
Porque el 21K no es solo una distancia. Es constancia. Es compromiso. Es creer que sí se puede.

La esencia que nos define: familia
Mientras algunos rompían su marca personal, otros vivían su primera carrera en las categorías infantiles: Quesitos, Cremitas y Lechitas. Pequeños pasos que, para muchos niños, fueron su primer contacto con el deporte.
También celebramos a nuestra tierra con la categoría “Mejor Lagunero” y reconocimos el orgullo interno con “Colaborador Chilchota”, porque creemos que el deporte empieza en casa.
La Carrera Chilchota volvió a convertirse en una verdadera fiesta familiar: medallas colgando con orgullo, zonas de recuperación, animación en ruta, propuestas gastronómicas locales y una bolsa de premios que superó el millón de pesos. Pero más allá de los regalos, lo que realmente se llevaron los participantes fue una experiencia que quedará en la memoria.

Una marca que corre con su gente
Para Chilchota, esta carrera representa mucho más que organización y logística. Representa convicción.
Creemos en el poder del deporte para transformar hábitos, fortalecer la disciplina y construir comunidad. Creemos en la prevención, en la salud y en la unión familiar como pilares de un mejor futuro.
Seis ediciones después, podemos decirlo con orgullo: no solo organizamos una carrera. Creamos un espacio donde miles de personas se sienten parte de algo más grande.
Gracias a cada corredor, a cada niño, a cada familia, a cada patrocinador y a cada colaborador que hizo posible esta edición histórica.
La meta se cruzó el 7 de septiembre…
pero el compromiso de seguir corriendo juntos continúa.
Nos vemos en la próxima edición.

